{"id":282,"date":"2023-02-15T11:20:02","date_gmt":"2023-02-15T10:20:02","guid":{"rendered":"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/?page_id=282"},"modified":"2023-03-01T14:07:18","modified_gmt":"2023-03-01T13:07:18","slug":"aproximacion-biografica","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/ca\/aproximacion-biografica\/","title":{"rendered":"<span lang=\"es\">(Espa\u00f1ol) Aproximaci\u00f3n biogr\u00e1fica<\/span>"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=&#8221;1&#8243; _builder_version=&#8221;4.17.4&#8243; _module_preset=&#8221;default&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;][et_pb_row _builder_version=&#8221;4.17.4&#8243; _module_preset=&#8221;default&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;][et_pb_column type=&#8221;4_4&#8243; _builder_version=&#8221;4.17.4&#8243; _module_preset=&#8221;default&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;][et_pb_text _builder_version=&#8221;4.17.4&#8243; _module_preset=&#8221;default&#8221; header_font=&#8221;|700|||||||&#8221; header_text_color=&#8221;#000000&#8243; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;]<\/p>\n<h1>Aproximaci\u00f3n biogr\u00e1fica<\/h1>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=&#8221;4.17.4&#8243; _module_preset=&#8221;default&#8221; text_text_color=&#8221;#000000&#8243; text_font_size=&#8221;16px&#8221; text_orientation=&#8221;justified&#8221; hover_enabled=&#8221;0&#8243; global_colors_info=&#8221;{}&#8221; sticky_enabled=&#8221;0&#8243;]<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El caso de Miguel Hern\u00e1ndez puede calificarse de singular por m\u00faltiples razones. La primera de ellas es el contraste que se advierte al comparar su modesta extracci\u00f3n social y su precaria formaci\u00f3n cultural con la de sus coet\u00e1neos, ya sean los del grupo po\u00e9tico del 27, ya se trate de los autores incluidos en la llamada generaci\u00f3n del 36. La n\u00f3mina de ambas corrientes la constituyen, en su mayor\u00eda, escritores de origen burgu\u00e9s, acomodado, que gozan de un nivel de estudios elevado, cuando no de una s\u00f3lida preparaci\u00f3n universitaria. De igual modo, llama la atenci\u00f3n la actitud inconformista y rebelde de un Hern\u00e1ndez que, en una primera etapa, arremete contra su condici\u00f3n rural y humilde, aspira a superar su contexto original con el prop\u00f3sito de formar parte del universo de la cultura y de alcanzar la dignidad de escritor, de poeta, que cree merecer. Se trata de una aparente voluntad de desclasamiento que, parad\u00f3jicamente, convive, en dura disyuntiva, con el hecho vital e inherente de no distanciarse de la naturaleza que lo define, de un h\u00e1bitat (hombre y paisaje) que le resulta necesario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La vida y la producci\u00f3n literaria de Miguel Hern\u00e1ndez podr\u00edan entenderse, pues, como un viaje de ida y vuelta: por un lado, como un intento infatigable de alejamiento de esa estampa de pastor pueblerino que busca el reconocimiento y el prestigio social y literario; y, por otro, una vez arrancado de su entorno e inmerso en otra realidad (la cultura urbana, la influencia de nuevas amistades, la experiencia de las Misiones Pedag\u00f3gicas), como una toma de conciencia que le reconcilia con su origen y que cataliza sus aspiraciones humanas y po\u00e9ticas, desde una actitud profundamente solidaria, hacia gentes de su misma condici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Parece claro que la procedencia f\u00edsica de Hern\u00e1ndez no se puede limitar a la pura an\u00e9cdota geogr\u00e1fica. La tierra que lo vio nacer adquiere absoluta prioridad y alcanza consecuencias tan determinantes que se hace dif\u00edcil entender su obra y su actitud, su discurso y su car\u00e1cter sin tener en cuenta este origen, el entorno al que dedic\u00f3, sin ninguna interrupci\u00f3n, dos tercios de su vida. A ello cabe a\u00f1adir el factor humano, los seres que m\u00e1s arraigo alcanzaron en el coraz\u00f3n del poeta en ese tiempo; entre ellos, su propia madre, a quien no se cansar\u00e1 de evocar y retratar en poemas, textos y cartas encarnando la ternura, la resignaci\u00f3n y el sacrificio.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> No en vano, y una vez definido el compromiso ideol\u00f3gico de Miguel en favor de los <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">humildes, en plena contienda civil, ser\u00e1 ella quien ocupe su pensamiento en textos como <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Compa\u00f1era de nuestros d\u00edas<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, de claros tintes autobiogr\u00e1ficos:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 105px;\"><span style=\"color: #1574c1;\"><em><span style=\"padding-left: 25px;\" font-weight:=\"\" 400=\"\"> Tengo muchos motivos para pegar martillazos contra los culpables de la tristeza de las campesinas de Espa\u00f1a: mi madre ha sido, es una de las v\u00edctimas del r\u00e9gimen esclavizador de la criatura femenina. Enferma, agotada, empeque\u00f1ecida por los grandes trabajos, las grandes privaciones y las injusticias grandes, ella me hace exigir y procurar con todas mis fuerzas una justicia, una alegr\u00eda, una vida nueva para la mujer<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>1<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s all\u00e1 del nacimiento de Hern\u00e1ndez en la poblaci\u00f3n alicantina de Orihuela el 30 de octubre de 1910, cabe recordar el oficio de cabrero del padre y el contacto \u00edntimo con la naturaleza que experiment\u00f3 el poeta desde ni\u00f1o. Todo ello le iba a proporcionar un conocimiento profundo de la vida elemental que, unido a su inteligencia y a su esp\u00edritu despierto e intuitivo, dejar\u00eda en \u00e9l un sustrato de tal calado que resulta imposible entender su obra sin prestar cuidado a esta primitiva ense\u00f1anza. Esta fue, sin duda, su primera escuela de vida: \u201cLos animales, las plantas, el espect\u00e1culo de las estaciones que se suceden en la soledad de los campos y los montes [&#8230;] conocimiento de la vida natural y de la vida en su sustancia elemental \u2013agua, cielo, tierra, \u00e1rboles, hierba; fecundaciones, nacimientos y muertes\u2013 que se hizo en \u00e9l muy despierto y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">permanente<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>2<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El colegio fue otro pilar en la formaci\u00f3n del poeta. En las Escuelas del Ave Mar\u00eda para ni\u00f1os pobres permaneci\u00f3 hasta los 12 a\u00f1os. Es cierto que faltaba a clase con relativa frecuencia ya que las faenas de pastoreo, de limpieza del establo, le obligaban a ausentarse m\u00e1s de lo que el ni\u00f1o hubiera querido, pero ello no impidi\u00f3 que en el curso 1923-1924 ingresara en el prestigioso Colegio Santo Domingo, de los Padres Jesuitas, donde comenz\u00f3 el bachiller. Pese a la rigidez de los educadores y la tenaz obsesi\u00f3n cat\u00f3lica que hab\u00eda detr\u00e1s de cada una de las disciplinas, Miguel desarroll\u00f3 un enorme amor a los libros, ampli\u00f3 su deseo de saber y reforz\u00f3 su talento con numerosas distinciones, premios y dignidades.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La decisi\u00f3n paterna de sacarlo del colegio antes de cumplir los quince a\u00f1os fue traum\u00e1tica para Hern\u00e1ndez, pero a esa edad y en contra del divulgado t\u00f3pico que lo encuadra en un rotundo autodidactismo sin m\u00e1s matices, conviene recordar que el poeta tuvo un periplo escolar bastante m\u00e1s amplio del que se le ha venido atribuyendo. Diez a\u00f1os de escolarizaci\u00f3n, teniendo en cuenta los lapsos y las obligadas ausencias, son mucho tiempo de instrucci\u00f3n educativa para un ni\u00f1o de las caracter\u00edsticas sociales de Miguel.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A los catorce a\u00f1os, por tanto, Hern\u00e1ndez comienza en solitario una dura y penosa andadura que tratar\u00e1 de sobrellevar dignamente para complacer la voluntad paterna, aunque, en el fondo, no se resignar\u00e1 nunca a ese destino que se le impon\u00eda de forma brutal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En ese tiempo, s\u00f3lo los libros redimir\u00e1n al muchacho de sus duras labores. Y en medio de esas lecturas precarias y de cierta desorientaci\u00f3n, fueron apareciendo los primeros balbuceos de un adolescente que, sin mayores ambiciones, quer\u00eda poner en el papel los m\u00e1s sencillos acontecimientos de su vida, el dato sensorial, visual o ac\u00fastico que llegaba a sus sentidos. Eran los primeros tanteos, el choque primitivo entre su instinto creador y el mundo que por ley le correspond\u00eda. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Toda su obra \u2013afirma Concha Zardoya\u2013 no es m\u00e1s que la transfiguraci\u00f3n po\u00e9tica de \u00e1speras, fuertes y tremendas realidades<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>3<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se podr\u00eda afirmar que, hacia mediados de 1926, Miguel estaba plenamente convencido de su vocaci\u00f3n. Entre 1925, fecha en que abandona los estudios en Santo Domingo, y 1929, su aventura literaria fue una carrera de fondo que disputaba pr\u00e1cticamente en solitario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ser\u00e1 hacia 1930 cuando entable nuevas y decisivas amistades. Carlos Fenoll fue, en cierto modo, el primero en apreciar su talento. El joven panadero, aficionado a la poes\u00eda, le introducir\u00e1 en los ambientes populares de Orihuela. Miguel sal\u00eda as\u00ed de su soledad y comenzaba una etapa de intercambios, de proyectos, de transformaciones decisivas que no hicieron sino allanarle el camino hacia el importante giro que, a la vuelta de unos a\u00f1os, habr\u00eda de dar a su producci\u00f3n po\u00e9tica. En este sentido, la amistad con Jos\u00e9 Mar\u00edn Guti\u00e9rrez, m\u00e1s conocido como Ram\u00f3n Sij\u00e9, adquiere un valor esencial y una trascendencia de consecuencias enormes en el pensamiento y en la obra de aquel Hern\u00e1ndez joven y vulnerable a\u00fan a tantas cosas. Sij\u00e9 se iba a convertir en su orientador m\u00e1s directo, no s\u00f3lo en cuestiones literarias sino ideol\u00f3gicas, pasando a ser incluso su ascendiente cultural y espiritual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Miguel se mover\u00eda, a partir de 1931, en el entorno afectivo de Sij\u00e9 y el del can\u00f3nigo Luis Almarcha, te\u00f1ido de catolicismo reaccionario. Era muy temprano a\u00fan para que Hern\u00e1ndez reaccionara ante aquella religiosidad inherente y cotidiana o ante el determinismo de quienes le condenaban al pintoresco estatus de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">pastor poeta\u201d. A ello hay que sumar su vulnerabilidad, su crisis personal en un tiempo en el que luchaba denodadamente por salir de su arrastrada condici\u00f3n de cabrero y ambicionaba una posici\u00f3n social de escritor que s\u00f3lo alguien como Ram\u00f3n, tan bien relacionado y tan introducido en los medios editoriales cat\u00f3licos, \u00fanicos posibles en el \u00e1mbito en que ambos se mov\u00edan, pod\u00eda hacer realidad. No ha de resultar extra\u00f1o, pues, que para llevar a t\u00e9rmino tales proyectos Miguel acabara oponiendo escasa resistencia a las ideas ultraconservadoras de su compa\u00f1ero del alma y se dejase influir hasta extremos de negarse a s\u00ed mismo y firmar una obra en la que, transcurridos unos a\u00f1os, ni se acepta ni se reconoce.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La idea de viajar a Madrid se convirti\u00f3 en prioridad a finales de 1931. El poeta necesitaba conocer los ambientes literarios y probar suerte, hallar incluso una colocaci\u00f3n en la capital. No cab\u00eda la resignaci\u00f3n y s\u00f3lo reg\u00eda el prop\u00f3sito de sustituir su condici\u00f3n de pastor por la de hombre de cultura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El Madrid que conoci\u00f3 aquel mes de diciembre de 1931 era entonces un hervidero pol\u00edtico, econ\u00f3mico y cultural que acaparaba toda clase de voluntades y ambiciones. Lleg\u00f3 a la capital ocho meses despu\u00e9s de ser proclamada la Segunda Rep\u00fablica y todav\u00eda se percib\u00eda ese flameo de banderas, ese aire plagado de fervores. Uno de sus primeros contactos fue Ernesto Gim\u00e9nez Caballero, al director de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Robins\u00f3n Literario<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que le trat\u00f3 como a un pintoresco personaje provinciano. Visit\u00f3 sin fortuna a Concha de Albornoz, hija del entonces ministro de Gracia y Justicia, y fue entrevistado por el periodista Francisco Mart\u00ednez Corbal\u00e1n para la revista Estampa, desde donde pidi\u00f3 para Miguel una ayuda oficial, ya fuera de la Diputaci\u00f3n de Alicante o del Ayuntamiento de Orihuela.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo cierto es que nada le result\u00f3 favorable en esa primera aventura madrile\u00f1a que dur\u00f3 cerca de seis meses. No obstante, pese a tantas tribulaciones y tantas razones para el des\u00e1nimo, Miguel no dej\u00f3 de escribir. Es precisamente en ese tiempo, llevado por una b\u00fasqueda insaciable de la forma, de una voz personal que le identifique y le rescate del coro de la mediocridad, cuando produce m\u00e1s poes\u00eda que nunca. Al hacer balance, descubre que esos meses en Madrid le hab\u00edan sido de gran utilidad; entre otras cosas, para reconocer lo desfasada que estaba su poes\u00eda juvenil.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tras su vuelta a Orihuela, Miguel se dedic\u00f3 intensamente a escribir, a leer, a meditar sobre su futuro. Sij\u00e9 se hab\u00eda marchado aquel verano de 1932 al Campamento Universitario de Sierra Espu\u00f1a que organiza la FUE, y esa ausencia condujo al poeta a un periodo de melancol\u00eda y aislamiento del que tambi\u00e9n sac\u00f3 un considerable provecho: un libro de titulado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Perito en lunas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, obra que vio la luz el 20 de enero de 1933. Se trataba de un poemario complejo, enigm\u00e1tico y audaz en el que, sin embargo, se advert\u00eda un sello propio, ya que en ese forzoso empe\u00f1o de afirmaci\u00f3n culta subyac\u00eda lo m\u00e1s aut\u00e9ntico de Hern\u00e1ndez: su lealtad al entorno que le vio nacer y a su contexto vital. Los versos, las octavas de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Perito en lunas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> conectaban directamente con su vida m\u00e1s cercana, con su tierra, su paisaje, con las palpitaciones de su mundo cotidiano y humilde. Y \u00e9sta ser\u00e1 una constante en su producci\u00f3n, puesto que su afinidad con lo cercano har\u00e1 que trasforme cualquier asunto gen\u00e9rico, incluso trillado, en un tema renovado e imbuido de su genuina personalidad<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El libro, como es sabido, pas\u00f3 inadvertido y no contribuy\u00f3 a reparar ninguna de las dificultades que apremiaban al poeta. Y lo m\u00e1s doloroso del asunto es que pocos cr\u00edticos supieron ver en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Perito en lunas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">uno de los poemarios m\u00e1s cr\u00edpticos (complejo, hiperculto y herm\u00e9tico) de la poes\u00eda espa\u00f1ola y un ejemplo dign\u00edsimo de la mejor poes\u00eda pura del momento.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al poeta le doli\u00f3 la incomprensi\u00f3n y el silencio. Quiz\u00e1 por ello acudi\u00f3 a Federico Garc\u00eda Lorca, a quien hab\u00eda conocido en casa del editor y escritor murciano Raimundo de los Reyes en enero de 1933. A \u00e9l le dirige una carta el 10 de mayo de 1933 manifestando su pesadumbre y la incertidumbre que le acosa.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n busc\u00f3 consuelo en Juan Guerrero Ruiz, secretario entonces del Ayuntamiento de Alicante, a quien trasmite su deseo de salir de Orihuela y de encontrar una actividad que le aleje de la dependencia familiar.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Su obra, sin embargo, no se resinti\u00f3 ante la indiferencia. En ella se afianzaba, cada vez m\u00e1s, lo popular y lo culto, y en esas coordenadas se mover\u00e1 la producci\u00f3n po\u00e9tica y dram\u00e1tica de Hern\u00e1ndez durante los a\u00f1os 1933 y 1934, cuyos rasgos se pueden constatar en los poemas que recogi\u00f3 bajo el t\u00edtulo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El silbo vulnerado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Todav\u00eda en la onda formal de su primer poemario, esta nueva recopilaci\u00f3n no era otra cosa que una muestra de poes\u00eda religiosa que beb\u00eda en las fuentes de San Juan de la Cruz, en la l\u00edrica primitiva de Lorca y Alberti y en la aguda visi\u00f3n adoctrinadora de Sij\u00e9. Miguel hab\u00eda amoldado su potencial creador a los patrones ideol\u00f3gicos de su compa\u00f1ero paisano. Carente a\u00fan de contenidos con los que identificarse de manera genuina, Hern\u00e1ndez defend\u00eda en sus versos las tesis sijeanas de su ideario cat\u00f3lico y reaccionario, ejerc\u00eda una especie de apostolado po\u00e9tico y defend\u00eda valores probablemente ajenos a su esencia y condici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No obstante, pese a esa aparente docilidad, hab\u00eda tambi\u00e9n en la obra de ese periodo un prurito de energ\u00eda pante\u00edsta y carnal que muchas veces se asomaba con desconcierto a esas prosas y a esos versos de sesgo religioso. No cabe duda de que su voz hab\u00eda encontrado una horma espiritual, pero tambi\u00e9n que su vitalismo pagano empujaba, pugnaba y romp\u00eda hasta salir en sus composiciones con una fuerza dif\u00edcil de aplacar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con esos par\u00e1metros, y bajo el aliento de Jos\u00e9 Mar\u00edn, realiz\u00f3 en 1934 una composici\u00f3n dram\u00e1tica de car\u00e1cter aleg\u00f3rico que, ci\u00f1\u00e9ndose a la definici\u00f3n tradicional del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">auto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, insist\u00eda en la exaltaci\u00f3n eucar\u00edstica y en el fen\u00f3meno de la Comuni\u00f3n con Dios. Con esa pieza, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Qui\u00e9n te ha visto y qui\u00e9n te ve y sombra de lo que eras<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Miguel descubr\u00eda lo \u00fatil que resultaba disponer de un s\u00f3lido soporte ideol\u00f3gico para trazar una obra sistem\u00e1tica y coherente. Era una etapa en que su conciencia pol\u00edtica estaba poco menos que atrofiada o dormida. Sin embargo, aunque la pieza carec\u00eda de trasfondo social, la gran aportaci\u00f3n de Miguel al g\u00e9nero iba a ser su descarado laicismo, la superaci\u00f3n de esos antecedentes barrocos en favor de una humanizaci\u00f3n de la simbolog\u00eda teol\u00f3gica, la dotaci\u00f3n a esos personajes arquet\u00edpicos de una humana elasticidad que les permita dudar ante su destino y el soberano protagonismo que conced\u00eda a la sensualidad y a la naturaleza dentro de una concepci\u00f3n pante\u00edsta capaz de revestir de sensualidad mediterr\u00e1nea la manifestaci\u00f3n m\u00e1s religiosa. Consagrarse en mito literario de esos amigos \u2014Ram\u00f3n Sij\u00e9 y su consejero Luis Almarcha\u2014 al acometer una obra de tem\u00e1tica religiosa le garantizaba admiraci\u00f3n y respeto en un tiempo en el que el precio de sus ideas estaba muy por debajo de su autoestima literaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed lo vio Jos\u00e9 Bergam\u00edn, director de la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cruz y Raya<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, quien en marzo de 1934 le recibi\u00f3 en Madrid, comprometi\u00e9ndose a publicar el auto sacramental. En esa segunda visita a la capital, el poeta ya debi\u00f3 advertir la enorme distancia que separaba a Sij\u00e9 del propio Bergam\u00edn, dos intelectuales cat\u00f3licos que, sin embargo, coincid\u00edan muy poco en sus pretensiones.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En julio de ese mismo a\u00f1o, Hern\u00e1ndez viajaba de nuevo a la Corte, ampliaba su radio de amistades y conoc\u00eda a Mar\u00eda Zambrano, con quien llegar\u00eda a entablar una productiva relaci\u00f3n literaria y humana. No es nada peregrino apuntar aqu\u00ed por d\u00f3nde pudieron ir las conversaciones entre ambos, ya que la joven fil\u00f3sofa, enrolada desde hac\u00eda un a\u00f1o en las Misiones Pedag\u00f3gicas, hab\u00eda recorrido los pueblos de Espa\u00f1a y publicado al respecto art\u00edculos tan elocuentes como <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Nostalgia de la tierra<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, donde vierte, en su \u00faltimo p\u00e1rrafo, afirmaciones tan pante\u00edstas como la siguiente:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 105px;\"><span style=\"color: #1574c1;\"><em><span style=\"font-weight: 400;\">\u2026Pero el hombre est\u00e1, vive, sobre la tierra. En ciertas \u00e9pocas se olvida de ella, quiere olvidar esta condici\u00f3n inexorable de su existencia; estar sobre la tierra en tratos con un mundo sensible del que no puede evadirse, tal vez por ventura. Cuando todo ha fallado, cuando todas aquellas realidades firmes que sosten\u00edan su vida han sido disueltas en su conciencia, se han convertido en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">estados de alma<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, la nostalgia de la tierra le avisa de que a\u00fan existe algo que no se niega a sostenerle.<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>4<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tras aquel tercer viaje a la capital y en solo tres meses (de agosto a octubre de 1934), Miguel redact\u00f3 su segunda obra dram\u00e1tica, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El torero m\u00e1s valiente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y realiz\u00f3 nuevos poemas de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El silbo vulnerado <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">que fueron<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">publicados en las p\u00e1ginas de la revista cat\u00f3lica dirigida por Sij\u00e9 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Gallo Crisis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, cumpliendo a la perfecci\u00f3n la labor exhortativa y religiosa que le encomendaban sus m\u00e1s cercanos amigos. All\u00ed figuraban composiciones como <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ECLIPSE-celestial<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">PROFEC\u00cdA-sobre el campesino<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">A Mar\u00eda Sant\u00edsima<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">LA MORADA-amarilla<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, poema que dedic\u00f3 a Mar\u00eda Zambrano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A finales de 1934, Miguel albergaba, sin embargo, una seria preocupaci\u00f3n. En su cruce de misivas con Jos\u00e9 Bergam\u00edn, hab\u00eda recibido un severo correctivo de su editor al manifestar \u00e9ste que la revista de Sij\u00e9, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Gallo Crisis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, no era de su gusto, ya que estaba llena de un catolicismo reaccionario y destructivo que poco ten\u00eda que ver con el que promulgaba <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cruz y Raya<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Son varios los toques que Hern\u00e1ndez hab\u00eda percibido al respecto, primero de Mar\u00eda Zambrano, con esa sutileza suya de amiga verdadera, y despu\u00e9s las palabras de Bergam\u00edn, claras pero hirientes, a las que responder\u00eda el poeta: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a1Qu\u00e9 rabioso tiene, querido amigo, a nuestro Sij\u00e9 con los juicios de nuestra revista!<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>5<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> \u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nos hallamos, si resulta admisible delimitar en tiempo y espacio el punto de inflexi\u00f3n ideol\u00f3gica del poeta, en los \u00faltimos d\u00edas de su militancia neocat\u00f3lica y conservadora, ya que s\u00f3lo unas semanas m\u00e1s tarde, cuando emprenda su cuarto viaje a Madrid, el poco tiempo que permanezca en la capital habr\u00e1 de ser decisivo en su proceso de transformaci\u00f3n hacia un pensamiento completamente opuesto al ascetismo cristiano, hacia una toma de conciencia pol\u00edtica bastante m\u00e1s coherente con sus or\u00edgenes humildes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El 1 de diciembre de 1934 Hern\u00e1ndez se encontraba otra vez en Madrid. Sabemos que visit\u00f3 a Bergam\u00edn y conoci\u00f3 a Luis Rosales, quien le anim\u00f3 a cultivar una poes\u00eda que fuera aut\u00e9ntica alabanza de aldea. Afianz\u00f3 su relaci\u00f3n con Pablo Neruda, a quien hab\u00eda conocido meses antes en la redacci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cruz y Raya<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Tambi\u00e9n contact\u00f3, por mediaci\u00f3n de Mar\u00eda Zambrano, con Enrique Azcoaga, embarcado por esas fechas en una fren\u00e9tica actividad cultural al frente de las Misiones Pedag\u00f3gicas. Pero quiz\u00e1 uno de los sucesos m\u00e1s significativos de ese nuevo viaje a la capital fue su providencial encuentro con el pintor Benjam\u00edn Palencia y, posteriormente, con el resto de artistas de la llamada Escuela de Vallecas: Alberto S\u00e1nchez, Maruja Mallo, Miguel Prieto, Souto, Rodr\u00edguez Luna y Eduardo Vicente.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En s\u00edntesis, las relaciones que Hern\u00e1ndez entabl\u00f3 en esas semanas de permanencia en Madrid iban a servir de semillero para la posterior metamorfosis del poeta. El hecho es que, tras su regreso a Orihuela, y durante dos intensos meses (de finales de diciembre a primeros de febrero de 1935), no ces\u00f3 de escribir a sus nuevos amigos. Tal y como Rosales le aconsej\u00f3, Miguel andaba ya ocupado en la composici\u00f3n po\u00e9tica <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El silbo de afirmaci\u00f3n en la aldea<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Ya estoy elaborando mi poema sobre la ciudad que me sugeriste feliz y sencillamente. Quiero que sea lo mejor<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>6<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Entes de acabar el a\u00f1o env\u00eda una carta a Benjam\u00edn Palencia en la que se puede apreciar lo cerca que se hallaba Miguel de la est\u00e9tica del grupo de Vallecas: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Estoy acabando de terminar un libro l\u00edrico, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El silbo vulnerado <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">[&#8230;] un libro como t\u00fa me ped\u00edas, de p\u00e1jaros, corderos, piedras, cardos, aires y almendros [&#8230;]. Como t\u00fa, estoy lleno de la emoci\u00f3n y la vida inmensa de todas esas cosas de Dios: p\u00e1jaro, cardo, piedra&#8230; por mi trato diario con ellas de toda la vida<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>7<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El 4 de enero de 1935 recib\u00eda el poeta una carta de Neruda digna de menci\u00f3n. En ella dejaba perfectamente demostrado su inter\u00e9s por el poeta de Orihuela y le comunicaba su sincero parecer sobre la revista que dirig\u00eda Ram\u00f3n Sij\u00e9:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 105px;\"><span style=\"color: #1574c1;\"><em><span style=\"font-weight: 400;\">\u2026Querido Miguel, siento decirle que no me gusta <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El Gallo Crisis<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, le hallo demasiado olor a iglesia ahogado en incienso. Qu\u00e9 pesado se pone el mundo, por un lado los poetas comunistas por el otro los cat\u00f3licos y por suerte en medio Miguel Hern\u00e1ndez hablando de ruise\u00f1ores y cabras! Ya haremos revista aqu\u00ed, querido pastor, y grandes cosas. Hay esto, me quedo en Madrid en definitiva, donde le espero queri\u00e9ndole mucho.<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El tono afable y el afecto de Neruda fueron armas suficientemente poderosas para provocar en Miguel una inmediata reflexi\u00f3n sobre el catolicismo que profesaba y los poemas que ven\u00eda publicando en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Gallo Crisis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Lo que parece claro es que Hern\u00e1ndez hab\u00eda encontrado en el chileno el ser que estaba esperando para salir de Orihuela; prueba de ello es que se lanz\u00f3 sin demora a sus brazos y tom\u00f3 muy en serio la invitaci\u00f3n que este le hac\u00eda de colaborar con \u00e9l en el proyecto de su nueva revista: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Caballo Verde para la Poes\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pocos d\u00edas despu\u00e9s escrib\u00eda a Bergam\u00edn para comunicarle, por primera vez, sus discrepancias con la revista de Sij\u00e9:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 105px;\"><span style=\"color: #1574c1;\"><em><span style=\"font-weight: 400;\">Ya me explico lo de su posici\u00f3n con respecto a la revista nuestra: ve en ella \u2013\u00bfno?\u2013 catolicismo exacerbado, intransigente, resultante de la soledad y el car\u00e1cter de Sij\u00e9, que la escribe. Yo no le dir\u00e9 nunca nada, porque se irritar\u00eda&#8230; [&#8230;] F\u00edjese: mi ambici\u00f3n \u00fanica es ganar un poco para tener un cachico de campo que cultivar y un mendrugo diario que comer en compa\u00f1a. He nacido para estar por el aire y gastar esos tragos de Dios siempre. Yo estar\u00eda ah\u00ed. Me colocar\u00eda en Madrid el tiempo justo para hacer una cantidad peque\u00f1a y venirme y comprar un sitio que tiene escogido mi contemplaci\u00f3n por estas tierras \u00fanicas.<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Miguel lleg\u00f3 a Madrid en febrero de 1935 y tras tomar el pulso a la capital se uni\u00f3 al grupo de artistas, escritores y m\u00fasicos que llevaba a cabo las llamadas Misiones Pedag\u00f3gicas. La experiencia de viajar durante los meses de marzo y mayo de 1935 por tierras de Castilla la Vieja, de Andaluc\u00eda y de La Mancha iba a servir de mucho a Hern\u00e1ndez, que encontr\u00f3 en esa tarea la esencia misma de lo que hab\u00eda en \u00e9l, el populismo est\u00e9tico, la experiencia solidaria que le permit\u00eda, a la vez, palpar de la manera m\u00e1s directa la realidad de su pa\u00eds y transmitir, con recitales y lecturas, el conocimiento de la poes\u00eda. Hern\u00e1ndez no s\u00f3lo estaba conectando con el esp\u00edritu pedag\u00f3gico y rural de esas Misiones, sino que hallaba al mismo tiempo en ellas la esencia y las primeras respuestas a ese conflicto ideol\u00f3gico que hab\u00eda empezado a desatarse en su interior; un conflicto que, antes de resolverse con una toma de postura radical y comprometida en lo social y pol\u00edtico, tuvo como puente y transici\u00f3n la figura de Pablo Neruda y un referente de marcado contenido agreste y est\u00e9tico: la Escuela de Vallecas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hasta que Miguel no conoce a Palencia y, sobre todo, al escultor Alberto S\u00e1nchez, sus prejuicios acerca de esa ruralidad que arrastraba su propia obra pod\u00edan ser tantos como su lucha por ajustarse a la vanguardia art\u00edstica de esos poetas urbanos que acaparaban la atenci\u00f3n literaria de los a\u00f1os treinta. Lo que \u00e9l consideraba hasta entonces un defecto de origen, ese olor a dehesa que destilaban su presencia y sus escritos, encontraba en el grupo de Vallecas el refuerzo y la plena aprobaci\u00f3n, la reafirmaci\u00f3n y el ejemplo de que ese componente esencial que le defin\u00eda no deb\u00eda desterrarlo de sus versos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Benjam\u00edn Palencia fue el primero en abrirle los ojos a esa realidad que estaba dentro de \u00e9l y que deb\u00eda sacar sin constre\u00f1irla, libremente. Tambi\u00e9n el intercambio art\u00edstico y afectivo con la pintora Maruja Mallo alcanz\u00f3 enorme trascendencia en la obra de ambos, especialmente en la producci\u00f3n amorosa de Hern\u00e1ndez, en los sonetos de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">serie Imagen de tu huella<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El rayo que no cesa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Pero es la relaci\u00f3n con el escultor Alberto S\u00e1nchez (de la que Hern\u00e1ndez extrae la formalizaci\u00f3n te\u00f3rica y est\u00e9tica de la misi\u00f3n del artista) la que m\u00e1s le influy\u00f3 en aquel momento. Y la prueba es que resulta f\u00e1cil identificar en la obra y en los textos de Alberto esa iconograf\u00eda de la que se nutrir\u00e1 Miguel para su poes\u00eda posterior, el ciclo de sonetos concebido durante 1935 y, tambi\u00e9n, en buena parte de su obra l\u00edrica y dram\u00e1tica (no olvidemos su pieza teatral <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los hijos de la piedra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) de car\u00e1cter social y pol\u00edtico.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quien no pod\u00eda permanecer ajeno a los nuevos rumbos que parec\u00eda tomar la vida del poeta era, sin duda, Ram\u00f3n Sij\u00e9, que no tard\u00f3 en captar la fraterna (\u00bfperniciosa?) relaci\u00f3n que Miguel hab\u00eda entablado con Neruda, el aire excesivamente liberal de las amistades que le rodeaban y el elocuente entusiasmo del joven por esos pintores del grupo vallecano. A Hern\u00e1ndez, sin embargo, las palabras del amigo le sab\u00edan ya a serm\u00f3n. Estaba a la vuelta de su obsesi\u00f3n cat\u00f3lica y no le faltaban razones para seguir fomentando ese alejamiento. A ello contribuy\u00f3 Neruda y la Escuela de Vallecas como elemento catalizador en ese tr\u00e1nsito de la poes\u00eda pura a la comprometida y revolucionaria, pero tambi\u00e9n el descubrimiento de esa v\u00eda neorrom\u00e1ntica que le proporcionar\u00eda la obra y la amistad de Vicente Aleixandre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Conviene tener presente que el proceso de transformaci\u00f3n ideol\u00f3gica que estaba sufriendo Miguel conllevaba un replanteamiento de su relaci\u00f3n con Josefina Manresa, su novia oficial desde septiembre de 1934. La muchacha se hallaba muy lejos de su mundo, tanto como Sij\u00e9, y as\u00ed se lo confes\u00f3 a la joven en carta del 20 de julio de 1935: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Mi amigo Pepito est\u00e1 disgustado conmigo porque le dije hace tiempo que est\u00e1 demasiado metido en la iglesia siempre<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>9<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Pero con quien m\u00e1s se sincera Hern\u00e1ndez en esas fechas es con Juan Guerrero Ruiz, a quien escribe tambi\u00e9n en junio de ese a\u00f1o. La misiva nos ayuda a conocer el gran giro ideol\u00f3gico del poeta y a comprobar, por su propio testimonio y por la fecha del documento, hasta d\u00f3nde hab\u00eda llegado ya su distanciamiento de la antigua militancia cat\u00f3lica al lado de Jos\u00e9 Mar\u00edn. Su poes\u00eda se perfilaba como un producto nuevo, libre de adherencias religiosas, y as\u00ed lo expresaba Hern\u00e1ndez:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 105px;\"><span style=\"color: #1574c1;\"><em><span style=\"font-weight: 400;\">Ha pasado alg\u00fan tiempo desde la publicaci\u00f3n de esta obra [su auto sacramental], y ni pienso ni siento muchas cosas de las que digo all\u00ed, ni tengo nada que ver con la pol\u00edtica cat\u00f3lica y da\u00f1ina de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Cruz y Raya<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, ni mucho menos con la exacerbada y triste revista de nuestro amigo Sij\u00e9. [&#8230;]. Estoy harto y arrepentido de haber hecho cosas al servicio de Dios y de la tonter\u00eda cat\u00f3lica. Me dedico \u00fanica y exclusivamente a la canci\u00f3n y a la vida de tierra y sangre adentro: estaba mintiendo a mi voz y a mi naturaleza terrena hasta m\u00e1s no poder, estaba traicion\u00e1ndome y suicid\u00e1ndome tristemente. S\u00e9 de una vez que a la canci\u00f3n no se le puede poner trabas de ninguna clase&#8230;<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por estas fechas, el poeta oriolano combinaba los sonetos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El rayo que no cesa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> con el versolibrismo de esa nueva poes\u00eda. Estaba soltando toda la energ\u00eda creadora en la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Oda entre arena y piedra a Vicente Aleixandre<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Vecino de la muerte<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sonre\u00eddme<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Mi sangre es un camino<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, cuatro poemas que marcaban claramente ese cambio, su en\u00e9rgico abandono del catolicismo y su adscripci\u00f3n est\u00e9tica al ritual caudaloso y neorrom\u00e1ntico de Aleixandre y Neruda. Todo indicaba, a esas alturas de 1935, que hab\u00eda otro hombre en Miguel. Estaba tomando conciencia de lo que era y de d\u00f3nde ven\u00eda; asum\u00eda por fin esa condici\u00f3n que antes parec\u00eda despreciar; y es desde ese convencimiento, desde esa toma de partido por los seres de su clase, cuando emprender\u00e1 una batalla literaria mucho m\u00e1s coherente con su coraz\u00f3n y con el pensamiento que ten\u00eda adormecido. Se abr\u00eda entonces un fecundo periodo que ir\u00eda de septiembre de 1935 a julio de 1936 y que significaba el tr\u00e1nsito de la poes\u00eda individual a la po\u00e9tica solidaria y comunicativa, combativa y revolucionaria que habr\u00eda de desarrollar en el periodo de la Guerra Civil.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como cab\u00eda esperar, la ruptura con Ram\u00f3n Sij\u00e9 se produjo a finales de noviembre de 1935, un mes antes de que el <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">compa\u00f1ero del alma<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> falleciera en Orihuela. A \u00e9l dedicar\u00eda Hern\u00e1ndez una de las m\u00e1s bellas eleg\u00eda de la l\u00edrica espa\u00f1ola que ocup\u00f3 lugar destacado en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El rayo que no cesa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, obra con la que Miguel adquiri\u00f3 un notable reconocimiento tras su publicaci\u00f3n en enero de 1936. Precisamente fue ese mes cuando el poeta sufri\u00f3 un grave percance con la fuerza p\u00fablica al ser detenido en San Fernando del Jarama por circular sin documentaci\u00f3n. La repercusi\u00f3n personal de aquel suceso llev\u00f3 al poeta a afiliarse al Partido Comunista. Tambi\u00e9n reanud\u00f3 su noviazgo con Josefina por esas fechas. El amor, sin embargo, que hab\u00eda adquirido un valor supremo en 1934 y 1935, se ve\u00eda ahora desplazado por el inter\u00e9s social y solidario, por el compromiso pol\u00edtico y la fraternidad revolucionaria. Hern\u00e1ndez hab\u00eda dado por cumplida y superada esa etapa de su vida tras la publicaci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El rayo que no cesa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de modo que el salto cualitativo pod\u00eda resumirse esquem\u00e1ticamente en esa evoluci\u00f3n del <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">t\u00fa<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> al <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">vosotros<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, en el cambio de registro de esa voz amorosa, er\u00f3tica e \u00edntima en favor del canto colectivo donde el poeta ya no era un rom\u00e1ntico replegado a sus pasiones sino un mensajero que esparce su palabra, que se propaga como viento del pueblo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1936, conscientes del momento que atravesaba la Rep\u00fablica, la mayor\u00eda de escritores hab\u00eda asumido su responsabilidad y tomando posiciones. Federico Garc\u00eda Lorca lo hizo expl\u00edcito en un discurso que fue publicado el 15 de febrero en el diario comunista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mundo Obrero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">No individualmente, sino como representaci\u00f3n nutrida de la clase intelectual, confirmamos nuestra adhesi\u00f3n al Frente Popular, porque buscamos que la libertad sea respetada, el nivel de vida ciudadano elevado y la cultura extendida a las m\u00e1s extensas capas del pueblo\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En ese contexto, Miguel comenz\u00f3 a escribir su pieza dram\u00e1tica <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El labrador de m\u00e1s aire<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, obra en la que mezclaba su situaci\u00f3n amorosa, su exaltaci\u00f3n del mundo campesino y su marcada fobia a la vida de ciudad en un texto con claras pretensiones sociales. Se trata del drama m\u00e1s s\u00f3lido de su producci\u00f3n, el m\u00e1s logrado, y al que es preciso situar en el tr\u00e1nsito entre su etapa amorosa y los fluidos cantos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Viento del pueblo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El estallido de la Guerra Civil lleg\u00f3 acompa\u00f1ado de un suceso que habr\u00eda de sacudir poderosamente el \u00e1nimo de Hern\u00e1ndez: el asesinato, el 13 de agosto de 1936, del padre de Josefina por un grupo incontrolado de milicianos. Las circunstancias conduc\u00edan al poeta hacia un estado de amargura y confusi\u00f3n de muy dif\u00edcil salida. Su sufrimiento ante aquel desenlace que dejaba desamparada a la familia de Josefina (una madre enferma y cinco hermanos sin apenas recursos para subsistir) se enfrentaba a la necesidad de tomar parte en aquella guerra fratricida al lado de los suyos, de la izquierda leal a la Rep\u00fablica que, innoble y parad\u00f3jicamente, hab\u00eda descargado sus fusiles contra el padre de su compa\u00f1era.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El 23 de septiembre, con una coherencia que sorprende y que expresa la integridad de su profunda convicci\u00f3n ideol\u00f3gica, Miguel se enrolaba en el Quinto Regimiento. No quiso recurrir a compa\u00f1eros directos (Alberti, Prados o Bergam\u00edn), para unirse a la Alianza de Intelectuales Antifascistas y tomar parte en la contienda desde una posici\u00f3n m\u00e1s ajustada a su condici\u00f3n de escritor. No hizo valer en ning\u00fan momento este justificado atenuante que le hubiera facilitado un destino de retaguardia o un despacho en el palacio de Heredia-Sp\u00ednola, edificio incautado por las autoridades republicanas para la citada Alianza y que se hab\u00eda convertido, desde los primeros d\u00edas de conflicto b\u00e9lico, en refugio y lugar de operaciones de la intelectualidad antifascista.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Miguel Hern\u00e1ndez, el poeta soldado que superpon\u00eda lo colectivo a lo individual, que cre\u00eda m\u00e1s que nunca en la necesidad de luchar por el pueblo y para el pueblo desde esa primera l\u00ednea de combate, reflej\u00f3 su visi\u00f3n de la guerra, m\u00e1s all\u00e1 de sus poemas, en textos y testimonios de enorme valor. La tarea propagand\u00edstica del poeta cuaj\u00f3 en escritos que vieron la luz en peri\u00f3dicos y revistas de car\u00e1cter combativo, en un teatro de circunstancias amparado en la urgencia del momento y en una poes\u00eda que hab\u00eda de convertirse en paradigma de toda su obra l\u00edrica y en consigna de cualquier lucha pol\u00edtica muchos a\u00f1os despu\u00e9s. Bien desde un an\u00f3nimo puesto de zapador, bien desde las filas de una brigada de choque, hay que tener muy en cuenta la dimensi\u00f3n humana de quien represent\u00f3 en los a\u00f1os de la contienda civil el indiscutible papel de escritor del pueblo, pero hay una raz\u00f3n mayor que convierte a Miguel Hern\u00e1ndez en un precursor, no ya de la poes\u00eda social, sino de una l\u00edrica de mucha m\u00e1s trascendencia que hace de \u00e9l un poeta moral, \u00e9tico, que sobrepasa los acontecimientos y supera el trance de la urgencia y la consigna. Y este dato viene a confirmar la capacidad de Miguel para alcanzar a sus poetas m\u00e1s admirados y rebasarlos incluso cuando las circunstancias obligaron a practicar una literatura comprometida y solidaria, hecho que confirman las palabras de Ricardo Senabre cuando define la trayectoria del poeta de Orihuela como <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">la carrera de un velocista que, habiendo salido con retraso, va adelantando a sus competidores hasta colocarse en cabeza<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>11<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde esta perspectiva hay que entender ese primer libro escrito en plena guerra, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Viento del pueblo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, concebido entre agosto de 1936 y la primavera de 1937. Como ha se\u00f1alado \u00c1ngel L. Prieto de Paula, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El libro se inscribe dentro de una poes\u00eda de \u00edndole coral y optimismo voluntarista, concebida como aliento \u00e9pico para los combatientes<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>12<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. A lo que cabe a\u00f1adir que Hern\u00e1ndez se enfrentaba en este conjunto de poemas a una poes\u00eda m\u00e1s desnuda de ret\u00f3ricas, a un verso capaz de equilibrar lo \u00edntimo y lo colectivo, lo personal y lo solidario. En la misma dedicatoria a Vicente Aleixandre que encabeza el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Viento del pueblo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el poeta ya hac\u00eda importantes confesiones:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 105px;\"><span style=\"color: #1574c1;\"><em><span style=\"padding-left: 25px;\">Nosotros venimos brotando del manantial de las guitarras acogidas por el pueblo, y cada poeta que muere deja en manos de otro, como una herencia, un instrumento que viene rodando desde la eternidad de la nada a nuestro coraz\u00f3n esparcido [&#8230;]. Pablo Neruda y t\u00fa me hab\u00e9is dado imborrables pruebas de poes\u00eda, y el pueblo, hacia el que tiendo todas mis ra\u00edces, alimenta y ensancha mis ansias y mis cuerdas con el soplo c\u00e1lido de sus movimientos nobles. Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplados a trav\u00e9s de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres m\u00e1s hermosas [&#8230;]. El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada siglo.<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El nacimiento de su primer hijo y el desgaste moral y f\u00edsico que supon\u00edan dos a\u00f1os de contienda civil iban a conducir a Hern\u00e1ndez hacia un nuevo intimismo donde la arenga y el grito ced\u00edan paso a la desalentadora visi\u00f3n de una guerra probablemente perdida, sembrada de heridos y de muertos, y en la que prevalec\u00eda, como terrible verdad, el odio de los hombres. De ese balance ir\u00e1n saliendo los poemas de su siguiente libro, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El hombre acecha<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tanto en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Viento del pueblo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El hombre acecha<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Miguel supo concentrar toda su sabidur\u00eda en f\u00f3rmulas asequibles a cualquier lector medio sin rebajar un \u00e1pice la calidad literaria de su obra. \u00c9se es su gran acierto y lo que le convierte, por derecho propio, en el poeta que ha llegado a ser, lo que le otorga el merecido puesto que ostenta en la poes\u00eda espa\u00f1ola del siglo XX. No cabe duda de que es en composiciones como <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El ni\u00f1o yuntero<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Canci\u00f3n del esposo soldado<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El sudor<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Las manos<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Carta<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> o <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El tren de los heridos<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> donde alcanza sus momentos m\u00e1s espl\u00e9ndidos, pero, en conjunto, Hern\u00e1ndez consigue encontrar el tono justo de una poes\u00eda popular sin renunciar a la tradici\u00f3n y a las grandes aportaciones de la vanguardia. Asumir todos los logros po\u00e9ticos que hab\u00eda alcanzado y volcarlos en un lenguaje de apariencia sencilla, vigoroso y llano, fue una de las principales aportaciones de Miguel a la l\u00edrica espa\u00f1ola. De hecho, fueron muchos los que intentaron emular esa haza\u00f1a desde una postura de compromiso, pero lo que en la mayor\u00eda de poetas del momento era empe\u00f1o y artificialidad, en el poeta de Orihuela era impulso natural, aliento imaginativo y transparente que le flu\u00eda al ritmo de la sangre. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">A Miguel Hern\u00e1ndez le correspond\u00eda \u2013como ha se\u00f1alado Francisco Umbral\u2013, por casta, liberar a la poes\u00eda espa\u00f1ola de un entendimiento burgu\u00e9s, esteticista, del lenguaje [&#8230;]. A Miguel Hern\u00e1ndez le correspond\u00eda aplicar a nuestro idioma un nuevo entendimiento, una nueva valoraci\u00f3n, ya no est\u00e9tica, ya no metaf\u00edsica, sino de realidad inmediata, de comunicaci\u00f3n con la vida&#8230;<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>13<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La muerte del hijo a los diez meses de nacer fue, sin duda, un golpe brutal para el poeta. El sentimiento de amargura por la tr\u00e1gica desaparici\u00f3n de Manolillo, que brotar\u00e1 con obsesiva frecuencia en el resto de su obra \u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Ropas con su olor<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El cementerio est\u00e1 cerca<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Muerto m\u00edo, muerto m\u00edo<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Era un hoyo no muy hondo<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">A mi hijo<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">&#8230;\u2013, se ver\u00eda levemente aliviado a principios de 1939 ante el nacimiento inminente de un nuevo hijo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El final del poeta es sobradamente conocido. Con la conclusi\u00f3n de la contienda lleg\u00f3 su detenci\u00f3n y el viacrucis de diez prisiones. Durante su estancia en la c\u00e1rcel madrile\u00f1a de Torrijos, su producci\u00f3n, sin ser abundante, fue de las m\u00e1s prolijas de todo su periplo penitenciario. De all\u00ed surgieron composiciones como <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Ascensi\u00f3n de la escoba<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Nanas de la cebolla<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Hijo de la luz y de la sombra<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Antes del odio<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">La boca<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> o <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sepultura de la imaginaci\u00f3n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Frente a opiniones como la de Luis Cernuda, que ve\u00eda en la obra de Hern\u00e1ndez serias carencias de fondo y una ret\u00f3rica excesiva, Buero Vallejo, compa\u00f1ero de prisi\u00f3n de Hern\u00e1ndez, dej\u00f3 muy claro su juicio al afirmar, tiempo despu\u00e9s de aquella experiencia carcelaria, la indiferencia que le produc\u00edan opiniones de este tipo ya que, para \u00e9l, desde su conocimiento de lector profundo, Miguel Hern\u00e1ndez era y es <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">un poeta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">necesario<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, eso que muy pocos poetas, incluso grandes poetas, logran ser. La m\u00e1s honda intuici\u00f3n de la vida, del amor y de la muerte brota de su fuente como de otras fuentes sin las que no pod\u00edamos pasar y que se llaman Manrique, san Juan de la Cruz, Fray Luis, o Machado<a href=\"https:\/\/catedramiguelhernandez.umh.es\/aproximacion-biografica\/#PieTexto\"><sup>14<\/sup><\/a><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los \u00faltimos meses en que el poeta goz\u00f3 de \u00e1nimo para escribir los poemas finales de su \u00faltima obra, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cancionero y romancero de ausencias,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> muestran a un Hern\u00e1ndez que, pese a la miseria y la enfermedad, a\u00fan apela a la esperanza, a la confianza en el hombre. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Eterna sombra<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Vuelo<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El hombre no reposa&#8230;<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> o <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sigo en la sombra, lleno de luz: \u00bfexiste el d\u00eda?<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> son composiciones que nos pueden dar una idea de por d\u00f3nde transcurr\u00edan las inquietudes de Miguel en aquellas fechas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su muerte en el Reformatorio de Adultos de Alicante el 28 de marzo de 1942 no acab\u00f3, como bien sabemos, con su voz. La trascendencia lograda por un poeta de pueblo que alcanz\u00f3 la categor\u00eda de poeta del pueblo ha quedado m\u00e1s que probada a lo largo de los a\u00f1os. Miguel Hern\u00e1ndez es ya un autor necesario y su obra se reafirma, d\u00eda a d\u00eda, gracias a su vigencia, a la profundidad de su palabra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">(Texto de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Jos\u00e9 Luis Ferris<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">)<\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_divider color=&#8221;#878787&#8243; _builder_version=&#8221;4.17.4&#8243; _module_preset=&#8221;default&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221;][\/et_pb_divider][et_pb_text _builder_version=&#8221;4.17.4&#8243; _module_preset=&#8221;default&#8221; text_orientation=&#8221;justified&#8221; hover_enabled=&#8221;0&#8243; global_colors_info=&#8221;{}&#8221; module_id=&#8221;PieTexto&#8221; sticky_enabled=&#8221;0&#8243;]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">1 Hern\u00e1ndez, Miguel, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Obra completa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, vol. II, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teatro, Prosas, Correspondencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Espasa-Calpe, 1993, p. 2191. El texto lo firma con el seud\u00f3nimo de Antonio L\u00f3pez, acaso para suavizar el pudor que deb\u00eda despertar en \u00e9l una revelaci\u00f3n autobiogr\u00e1fica tan en\u00e9rgica y tan clara.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">2 Miguel Hern\u00e1ndez. Vida y poes\u00eda y otros estudios hernandianos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Alicante, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 1987, p.22.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">3 Zardoya, Concha, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">El mundo po\u00e9tico de Miguel Hern\u00e1ndez<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00cdnsula<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Madrid), n\u00ba168 (noviembre 1960), p.1.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">4 Zambrano, Mar\u00eda, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Nostalgia de la tierra<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los Cuatro Vientos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (dirigida por Pedro Salinas) (Madrid), n\u00ba2 (abril\u00a0 1933), p. 33.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">5 Carta fechada en octubre de 1934. Ver Miguel Hern\u00e1ndez, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">op. cit.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, vol. II, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teatro, Prosas, Correspondencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, p. 2316.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">6 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Carta fechada en diciembre de 1934. Ver Miguel Hern\u00e1ndez, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">op. cit.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, vol. II, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teatro, Prosas, Correspondencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, p. 2326.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">7 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Carta fechada en diciembre de 1934. Ver Miguel Hern\u00e1ndez, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">op. cit.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, vol. II, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teatro, Prosas, Correspondencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, p. 2327.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">8 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Carta fechada en enero de 1935. Ver Miguel Hern\u00e1ndez, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">op. cit.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, vol. II, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teatro, Prosas, Correspondencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pp. 2331-2332.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">9 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Carta fechada el 20 de julio de 1935. Ver Miguel Hern\u00e1ndez, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">op. cit.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, vol. II, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teatro, Prosas, Correspondencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pp. 2351-2352.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">10 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Carta fechada en junio de 1935. Ver Miguel Hern\u00e1ndez, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">op. cit.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, vol. II, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teatro, Prosas, Correspondencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pp. 2344-2346.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">11 Senabre, Ricardo, \u00abDel t\u00fa al vosotros\u00bb, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ABC Cultural<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (28-III-1992).<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">12 \u00c1ngel L. Prieto de Paula, \u00abMiguel Hern\u00e1ndez: una recapitulaci\u00f3n\u00bb, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Miguel Hern\u00e1ndez, cien a\u00f1os<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Canelobre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Alicante), n\u00ba56 (invierno 2009-2010), p.15.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">13 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Umbral, Francisco, \u00abMiguel Hern\u00e1ndez, agricultura viva\u00bb, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Miguel Hern\u00e1ndez<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, edici\u00f3n de Mar\u00eda de Gracia Ifach, Madrid, Taurus, 1975, p.93.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">14 Palabras de Buero Vallejo recogidas por el periodista Jos\u00e9 Mar\u00eda Moreiro en su reportaje <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Miguel Hern\u00e1ndez testimonialmente<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ABC<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Madrid) (26-III-1978), p.110.<\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aproximaci\u00f3n biogr\u00e1ficaEl caso de Miguel Hern\u00e1ndez puede calificarse de singular por m\u00faltiples razones. 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